Santo Domingo reunirá a las cofradías de Semana Santa

La cofradía local de la Santa Vera Cruz, en una de las procesiones de Semana Santa
50 Aniversario de la fundación de la cofradía de Santo Sepulcro

Desde la dirección de éste blog, se me ha ofrecido la posibilidad de inaugurarlo con motivo de la celebración del 50º Aniversario de la fundación de la Cofradía del Santo Sepulcro de Logroño. Quedo por ello agradecido a título personal y en nombre de mi Cofradía quiero dar también las gracias.
Son ya 50 años de Cofradía, de los cuales yo he vivido 39. Muchos recuerdos, muchas experiencias, muchas alegrías y alguna que otra pena. Las penas, sobre todo, vienen por los hermanos que ya no están con nosotros. Para todos ellos quiero tener un recuerdo: Rafael Rodriguez Ascacibar, sus hijos Rafael y Amado Rodriguez Velasco, sus nietos Rafael Rodriguez Beruete y Amado Rodriguez, José Mª Rodriguez Preciado, Angel Infante, Santiago Andrés, Arturo Lapeña, Pepe Blanco, Silviano Arechinolaza, Francisco Julián Galán, …….. Han sido ya tantos que a veces duele pensar que ya no están, pero a pesar de que no están, nos orgullecemos de que hayan estado entre nosotros y pos supuesto, les recordamos con cariño. Gracias a los que ya no están, estamos los que estamos y estarán los que estén.
Pensando en lo que os podía contar de interés, no se me ocurre mejor cosa que un esbozo de la historia de nuestra Cofradía, que empieza por el agradecimiento a Jesucristo Nuestro Señor por los peligros salvados por un militar logroñés en las lejanas tierras de América. La historia acaba, de momento, con la celebración de unos actos en conmemoración de los 50 años de Cofradía. Pero vamos, que estamos dispuestos a celebrar, por lo menos, otros 50 aniversarios de otros 50 años , o sea, 2500 años de Cofradía ( ¡¡¡ Y no somos de Bilbao !!!).
Vamos a ello.

“DIOLO Y DOTOLO EL CAPITÁN DON GABRIEL DE UNSAIN – REGIDOR PERPETUO DE ESTA CIUDAD – Y FAMILIAR DEL SANTO OFICIO DE LA INQUISICIÓN – AÑO 1.694”.
Esta inscripción figura en sendas chapitas de plata ornamentada en los cuatro frentes de la bella urna funeraria.
El libro “Las parroquias de Logroño”, del historiador logroñés don Ruperto Gómez de Segura, la describe de la siguiente manera:
“Es una caja prismática rectangular, de madera rica de ébano y chapada en concha en sus superficies planas, con molduras negras y aplicaciones de concha, flanqueada en las aristas verticales con columnillas salomónicas de capitel corintio en plata y terminadas en pedestalitos para jarritas con flores de plata también. En estos remates encaja la tapa de forma tumbada y todo el conjunto está cerrado por cristalería fina. Es la escultura del Cristo muerto, de las buenas de su tiempo por su modelado y pintura de encarnación. Todo es notable de proporción, buen gusto y riqueza”.
Conviene descubrir en primer lugar quién fue don Gabriel de Unsaín, el donante, y las razones que le movieron a dotar a su ciudad, Logroño, de tan magnífico Santo Sepulcro. Para ello, nos apoyamos en las investigaciones llevadas a cabo por don Fermín Labarga García, Director del Secretariado de Hermandades y Cofradías de La Rioja.
DON GABRIEL DE UNSAÍN
Del matrimonio formado por José de Unsaín y María Ortíz de Cadalso nacerían hasta once vástagos, entre ellos don Gabriel, con toda probabilidad entre el cuatro y el cinco de abril de 1.644. Fue bautizado en la iglesia de San Bartolomé el día seis por el doctor Figueras y Montenegro, rector del templo, y actuaron de padrinos Juan de Soria, mercader, y su esposa Ana de Moreda.
Las posibilidades familiares eran resueltamente modestas, pero la condición de hidalguía les obligaba a abstenerse de los trabajos manuales y de todos los que pudieran suponer deshonra para su posición. Con este panorama, prácticamente sólo cabían dos salidas dignas: tomar religión o dedicarse a las armas.
Esto fue sin duda lo que en mayor medida alentó al joven Gabriel a marchar a las Indias en busca de una fortuna que le permitiera una existencia desahogada. Se decidió, pues, a ingresar en el ejército. Y así, animado con toda seguridad por los fabulosos relatos de soldados venidos del otro lado del océano, partió hacia la aventura de lo desconocido.
El año 1.682 trajo consigo la vuelta de Gabriel a su Logroño natal. Había conseguido su objetivo. Tras largos y azarosos años de milicia, aventura y peligros, volvía rico y convertido en Capitán de los Tercios de Su Majestad el rey de España. Su regreso fue comentario obligado en el pequeño Logroño de entonces, con apenas diez mil habitantes.
El día 25 de setiembre de 1.683 adquiere el título de “Regidor Perpetuo de la Ciudad” , algo similar al de los actuales concejales, con la salvedad, como su mismo nombre indica, de que era vitalicio y se consideraba en propiedad hasta el punto de poderse transmitir por herencia o ser vendido.
Además de este título, los documentos también nos señalan que era “Familiar de la Santa Inquisición del Reino de Navarra”. Cargo que, en aquel momento, implicaba más disfrutar de algunas prebendas que el oficio en sí. El capitán Unsaín con este título únicamente consiguió aumentar, más si cabe, su prestigio.
Pero sus negocios con ultramar le obligaban a trasladar su residencia a Sevilla, una populosa ciudad, se dice que la segunda mayor del mundo después de Londres, donde, gracias a la Casa de la Contratación, se concentra el mayor volumen de negocios de todo el orbe, y donde le sobreviene la muerte a finales de abril o primeros días de mayo del año 1.698. Don Gabriel fue enterrado en el convento Casa Grande de Nuestro Padre San Francisco, de la capital hispalense, vistiendo el hábito franciscano.
LA DONACION DEL SANTO SEPULCRO
Cuatro años antes de su fallecimiento, el día 20 de marzo de 1.694, ante el escribano don Matías de Legaria, se otorga la escritura de donación del Santo Sepulcro, la imagen de la Soledad y todos los demás efectos necesarios para llevar a cabo la función del Descendimiento
Por parte del donante, que se hallaba ausente de la ciudad, actúa su hermano don Blas, beneficiado de la iglesia de San Bartolomé, y por parte del Cabildo de la Insigne Colegial de la Redonda, su Deán, don Pedro Antonio Martínez del Barranco.
En este punto los documentos encontrados son explícitos: tanto el Libro de la Mesa Capitular, año 1.703, folio 94, como el “Libro perteneziente a los efectos de el Santo Sepulchro de esta Ynsigne Iglesia Colegial de Logroño. Año 1.758” , folio primero vuelto, señalan claramente como destinatario de la donación al entonces templo colegial de Santa María de la Redonda
Por dicha escritura de donación nos es conocida la particular devoción de don Gabriel “en contemplar los dolorosos misterios de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, y en especial, el de su sepultura, amén de una entrañable gratitud hacia la Santísima Virgen y su Divino Hijo con cuya devoción y memoria ha conseguido repetidos favores de su Divina Misericordia, librándole de manifiestos peligros así en estos reinos como en los de Nueva España” .
En estos momentos, en Sevilla, donde vivía el donante, tenía lugar todos los años el día de Viernes Santo una solemne función del Descendimiento y Entierro del Señor, con tanta pompa y boato que era “la más solemne de cuantas se celebran en la Semana Santa y así es esperada y vista por toda la gente de la ciudad y fuera de ella” .
Esta misma función, “según se ejecuta en las ciudades principales de estos reinos” , quiso instituir en Logroño don Gabriel, “deseando que la dicha devoción como tan provechosa y espiritual se imprima en los corazones de todos los católicos y que en esta ciudad se hiciese el día de Viernes Santo particular función de pasos tan lastimosos” .
Para ello en su testamento, fechado el día 10 de abril, “estando enfermo de cuerpo y sano de voluntad” , ante el escribano don Sebastián de Santa María, del número de los de Sevilla, nada escatimó para llevar a efecto su piadoso propósito y, tras solicitar hacer por su cuenta “a los más primorosos artífices de estos reinos, los cuales y cada uno de ellos han ejecutado todo con el primor que ha podido ser dable en que ha tenido de costa todo ello muy crecida suma” , deja quinientos ducados, “de los cuales trescientos se impondrán en las mejores fincas, para que con sus frutos o rentas se sufraguen los gastos. Los otros doscientos ducados se emplearán en fabricar o componer la capilla-nicho y altar en que se ha de colocar el Santo Sepulcro. Para su guarda y custodia se ha de poner una reja con una cerradura de dos llaves diversas, una de las cuales ha de tener el Cabildo y la otra el dicho don Gabriel de Unsaín o su hermano Blas” .
Asimismo dejaba seiscientos ducados de plata “para que el dho don Blas de Unzaín (sic) mi hermano mande dorar una caxa que yo hize en la ciudad de Nájera por adentro y por afuera para guarda y custodia de la Caxa principal del Santo Sepulcro de nuestro Redemptor Jesucristo la qual yo dí a la Yglesia Colegial de la dha ciudad de Logroño por la especial devoción que siempre he tenido y tengo a este misterio” .
Tal urna o vitrina, que actuó prácticamente de retablo, estuvo instalada tanto en el trascoro como en la sacristía vieja de La Redonda, fue realizada en el mismo año 1.694 en los talleres del najerino Francisco de la Cueva.
Para realizar la función del Descendimiento “hace entrega de una hechura de la Santa Cruz y tornillos necesarios para poner en forma de crucificación el Soberano Cuerpo de Jesús, varias almohadillas de terciopelo negro, un manto de añascote para la Soledad y unas andas de pino para llevarlas en procesión, ocho muletas con sus hierros y encaje para llevar a hombros con ocho almohadillas, y también dos escalas que sirvan para el descendimiento y un tablado para que con más cómodamente se ejecute” .
Hace ya más de ciento cincuenta años que dicha función no se lleva a cabo.
ANTECEDENTES DE LA COFRADÍA
Ya en dicho año de 1.694, año de su donación, fue sacado en procesión por los alrededores del templo Colegial en la tarde-noche del Viernes Santo, entre la admiración y el fervor, tanto de los habitantes de aquel pequeño Logroño de la época como de los visitantes de la ciudad, algo que ininterrumpidamente, salvo casos excepcionales de fuerza mayor como la lluvia, se ha venido manteniendo hasta la actualidad. Los devotos que tuvieron el privilegio de pasear en hombros el Paso con la imagen de Cristo muerto constituyen el germen, la raíz y el nacimiento de lo que hoy conocemos como “Cofradía del Santo Sepulcro”.
Realizada la donación, ese año de 1.694, el corregidor, Juan Manzano Sagarraga y Gamboa, asistido de las dignidades eclesiásticas, organizó aquella procesión con representaciones de todos los estamentos católicos, desde los gremios de los artesanos y todas las Cofradías, hasta los coros de querubines de los “niños de la doctrina” que los dirigía el capellán del Ayuntamiento, Don Diego de León, estrenando vestidos nuevos.
Y fue de rico colorido e impresionante majestad el paso de tal procesión, entrada ya la noche por entre las casas solariegas de la calle Mayor, abriendo fila la Cofradía de San Urbano, seguidos de los Trinitarios con algunos cautivos redimidos que arrastraban cadenas; después venían los Vergaras, que poseían capilla dedicada a Nuestra Señora de la Antigua en la Imperial Iglesia de Palacio.
Escoltaban la urna mortuoria arcabuceros y lanceros del castillo de Logroño mandados por el alcalde Francisco Cabeza de Vaca Quiñones y Guzmán. Seguían todas las autoridades, nobleza, personalidades del tiempo, no solo de Logroño, sino también de Navarra, entre nubes de incienso y mirra, bosques de hachones y cirios, coros de todas entonaciones, timbales a caja destemplada, señalando el paso sobre alfombras de lirios, hierba buena, espliego e hinojos que perfumaban el ambiente, dejando así aquella primera solemnísima procesión de Viernes Santo de 1.694 imborrable recuerdo en los anales de la ciudad.
Por aquél entonces, y como ya se ha mencionado anteriormente, se realizaba la función del Descendimiento de Cristo y su posterior introducción en el Sepulcro. Al atardecer del Viernes Santo, el pueblo asistía al rito espectacular del Descendimiento. El cabildo pagaba “un cuartillo de vino rancio para los que lo bajan de la cruz” . Posteriormente se realizaba la procesión luctuosa del cuerpo del Señor, acompañado de su Madre la Virgen Dolorosa, y de nuevo el cabildo pagaba “media libra de bizcochos y media azumbre de Rivadavia para los que llevan el Sepulcro” .
Entre finales del siglo XIX y principios del XX la Semana Santa logroñesa sufre una crisis tanto de valores como de participantes en la misma, por lo que en 1.939, tras la Guerra Civil, se comenzó a palpar en Logroño un hondo deseo de llegar a poseer una organización que diese el rigor y la seriedad necesaria a los desfiles procesionales de la ciudad. Se funda en 1.940 la Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro, a la que por su puesto se incorporó el grupo de devotos del Santo Sepulcro.
Durante tres siglos, todos los Viernes Santos, ha salido en procesión nuestro Santo Sepulcro, normalmente se repetían durante años las personas que lo sacaban en procesión, en sus inicios eran ocho los portadores, posteriormente pasaron a ser dieciséis y en la actualidad es portado por cuarenta y ocho cofrades.
A la vista de que “desde antiguo” eran las mismas personas las que llevaban y acompañaban el paso del Santo Sepulcro, se decide formar una Cofradía en el año 1.959, en ese momento sin estatutos y vinculada a la Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro y a la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.
La Cofradía continua vistiendo desde 1.959 el hábito propio de la Hermandad, pero en el año 1.970 se decide a estrenar hábito propio, diseño del cofrade D. David Moreno Gómez, consistente en túnica blanca con botonadura, puños y cíngulo en color negro, capuz tipo verdugo también en negro y turbante árabe en blanco y oro. Como insignia o anagrama de la Cofradía se adopta la Cruz del Santo Sepulcro de Jerusalén orlada en oro. En 1.991 se incorpora al hábito una capa negra con el escudo de la Cofradía en su lado izquierdo.
OTROS DATOS DE INTERES
Año 1.960 : En el Capítulo General de la Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro, celebrado el 16 de marzo, se acordó el nombramiento de don Gabriel de Unsaín, donante del Sepulcro, como Hermano Mayor Perpetuo de la misma. Nombramiento que todavía perdura.
Año 1.975 : Con fecha 13 de febrero nuestra Cofradía procede a otorgar el título de “Mayordomo Honorario” al Ilmo. Sr. Presidente de la Diputación Provincial.
Año 1.982 : Dando cumplimiento al Decreto del Obispado de la Diócesis riojana de 1.981, nuestra Cofradía redacta sus primeros Estatutos, que son aprobados por la Diócesis con fecha 14 de febrero de 1.983. A partir de esa fecha cesa en sus funciones de Mayordomo D. Rafael Rodríguez Ascacibar y se está a la espera de nombramiento de nuevo Hermano Mayor.
Año 1.983 : Es nombrado Hermano Mayor de la Cofradía D. Miguel Ángel Martínez Álvarez, que fue reelegido en 1.987 y 1.981, permaneciendo en al cargo hasta 1.995.
Año 1.994 : Con motivo del III Centenario de la donación del Santo Sepulcro a la Concatedral de La Redonda, entre los días 14, 15, 16 y 17 de marzo se celebran en la Sala Navarrete el Mudo de Ibercaja tres charlas a cargo de D. Félix Ochagavía Amillo, D. Justo García Turza y D. Fermín Labarga García y una proyección de diapositivas a color a cargo de D. Luis Cárcamo Sáez y D. David Moreno Gómez.
Año 1.995 : Es nombrado Hermano Mayor de la Cofradía D. Carlos Lapeña Corres, que reelegido para el cargo en 1.999, permanece en el mismo hasta 2.003. Se le entrega al Hermano Mayor saliente, D. Miguel Ángel Martínez Álvarez la insignia de oro de la Cofradía.
Año 2.001 : En cumplimiento de lo dispuesto en el Estatuto Marco para Hermandades y Cofradías de La Rioja, se redactan nuevos Estatutos de la Cofradía.
Año 2.002 : Se reforman por completo las andas del paso debido al mal estado general de las mismas, procediendo a su desmontaje, limpieza, ensamblaje y barnizado. Con fecha de 20 de abril, la Diócesis aprueba los nuevos Estatutos de la Cofradía.
Año 2.003 : Es nombrado Hermano Mayor de la Cofradía D. Francisco Javier Benés Orúe, que reelegido para el cargo en 2.007, es el actual Hermano Mayor. Se le entrega al Hermano Mayor saliente, D. Carlos Lapeña Corres la insignia de oro de la Cofradía.
Año 2.005 : Entre los meses de abril y septiembre se procede en el Taller Diocesano de Restauración y Conservación de Bienes Culturales de Santo Domingo de la Calzada a la restauración de la imagen del Cristo del Sepulcro. Los más de 300 años de la imagen pesaban en la misma y aconsejaron una profunda restauración de la misma.
Año 2.006 : Como continuación del proceso se realiza la restauración de la urna sepulcral entre los meses de mayo de ese año y marzo de 2.007.
Años 2.007 : La Cofradía crea una bolsa de caridad y en los años 2.008 y 2.009 colabora económicamente en la construcción de una escuela en la zona árabe de Jerusalén y entrega una aportación a Cáritas, respectivamente.
CONMEMORACION DEL 50º ANIVERSARIO DE LA COFRADÍA
Con motivo de la celebración del 50º Aniversario de nuestra fundación, la Cofradía va a celebrar a lo largo del año 2.009 los siguientes actos:
- Edición de un cartel conmemorativo, que será colocado en establecimientos de comercio, parroquias y en la oficina de Logroño Turismo.
- 20 de marzo : Misa en recuerdo por los cofrades fallecidos en los 50 años de la Cofradía.
- 3 de octubre : Capítulo General Extraordinario de la Cofradía en el que se aprobará la concesión de varios nombramientos honoríficos.
- 27 de octubre : Proyección de un audio visual sobre nuestra Cofradía y el Santo Sepulcro.
- 28 de octubre : Charla de D. Fermín Labarga García, Director del Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías, sobre el Santo Sepulcro.
- 29 de octubre : Actuación en la Concatedral de La Redonda de la Coral Polifónica de La Rioja, dirigida por D. Félix Ochagavía Amillo, Prior de la Cofradía.
- 31 de octubre :
- Misa solemne en la Concatedral de La Redonda, celebrada por el Sr. Obispo de la Diócesis, D. Juan José Omella.
- Entrega de nombramientos honoríficos.
- Procesión extraordinaria por las calle de Logroño, presidida por el Sr. Obispo y autoridades locales y regionales con la participación de todas las Cofradías de Logroño.
- Lunch ofrecido a las autoridades e invitados.
En la confianza de que los datos expuestos puedan haber resultado de vuestro interés, os envio en mi nombre y en el de la COFRADÍA DEL SANTO SEPULCRO un fraternal abrazo y os pido vuestra más entusiasta participación en los actos del Cincuentenario.
Carlos Lapeña.